martes, 4 de octubre de 2016

Ella

Ella vivía de fantasías y camas conquistadas en una noche de tragos, todo le parecía divertido. Era dura como el acero pero con la voluntad maleable.

Siempre rodeada de un séquito dispuesto a encaramarse en la fiesta, nadie tomaba más que ella. Se llevo a un par de chicas por delante, exponiendo su falta de carisma y la burda imitación. Era la reina del desastre y del vómito después de las 2 am.

La ronda se alarga y la gente desaparece, de nuevo sola consigo mismo, la parte más tenebrosa de su existencia, el espejo no miente: solo una chiquilla huérfana jugando de mujer fatal, las arrugas escalaban los ojos de forma prematura, la piel se asomaba a la textura del pergamino y el corazón cada vez más hueco, lleno de mentiras solidificadas. ¡Todo un encanto!

Las hadas de la noche no se pueden ver de día, sin maquillaje y en plena sobriedad, asustan, poseen la suficiente capacidad de atrofiar cualquier deseo sexual.

Todos los cantineros la reconocen. Tiene su propio palco privado en la barra, donde se lanza a embaucar a inocentes con la finalidad de pagarle la nueva parranda. Se irá con uno o dos... pero nunca cobra.

Una mañana se despertó con la cabeza revuelta, en un lugar desconocido, con un tipo que la miraba con ojos fríos y ausentes, mientras el otro terminaba de suturar sus costados. No sintió el hielo, tampoco la puerta cuando se cerró.


lunes, 3 de octubre de 2016

Contaré lo que sé de ti

Arrugas el ceño cuando tomas café, siempre atareado con la agenda llena. Con mil sueños atorados entre el hacer y pensar cómo hacerlos.

Nos sumergimos en la corriente sin dejar el salvavidas de realidad, por eso nunca nos preocupamos de verdad por el otro. No fingimos, solo que nunca aprendimos a estar listos para nadar en ese psedo-amor que pretendimos sentir.

Para la gente nunca existimos como un conjunto único, fuimos esa "X" o una constante que no se pudo despejar de la ecuación. Tampoco inundamos los bares con la depresión, definitivamente no alcanzó para eso.

El complejo de complacer a los demás nos traicionó, ni ese esfuerzo obligatorio nos propuso llenar espacios. Es posible que la incomodidad por el tumulto de gente nos haga recordar algo, aunque no sea precisamente a nosotros. Porque la felicidad es más irreal que todo lo vivido.

domingo, 2 de octubre de 2016

Así quiero...

La idea del rechazo es en extremo compleja, induce a cuestionar sobre las propias acciones, de la mano comienza a descoserse el tacto, catálogos de ideas se propagan sobre lo dicho y la responsabilidad como tutelar de la acción.

Quien predica el mayor desapego, en secreto se aferra con más intensidad a la trampa y su estabilidad baila en la punta de una aguja.

Todo lo que me he negado a ser terminó por envolverme, refunfuño con nostalgias, solo para aceptar que esto nunca tuvo ni pies ni cabeza.

No se vuela sobre la desgracia, se atraviesa a pie, devorando cada ceniza y agradeciendo por las ampollas.