lunes, 14 de noviembre de 2016

Sin Alas

La vida se pasa de puta, a veces... Escarbar entre recuerdos y toneladas de libros u hojas sueltas no siempre genera un beneficio.

Aquello que pretendías olvidar se estrella con tu pie. Impacta reconocer el trozo de residuos apolillados antes venerado como deidad. 

Todos los tesoros se desgranan en basura, un año más de edad, uno que inicia siendo asertiva, dejando atrás el séquito de siempre, para experimentar una soledad más pura.

El día que la personalidad suma en menos uno, sin luchas funestas con el mundo. Solo sosteniendo la respiración y te das cuenta que ya superaste todo. Entonces toda la pasión absurda se ha desvanecido y te vuelves aburrida como el tráfico predecible de la hora pico.

Sin desamores por seguir, sin rencor por las despedidas, sin la ira de los encuentros fortuitos. Sin el diablo a cuestas marcando la procesión.

No quedan personajes por matar pero la historia sigue sin acabar, el alivio viene como lluvia de malos pensamientos. Queda un personaje por conquistar, un número por marcar a discreción de la sensatez y la ruleta se ha puesto a andar de nuevo.