domingo, 2 de octubre de 2016

Así quiero...

La idea del rechazo es en extremo compleja, induce a cuestionar sobre las propias acciones, de la mano comienza a descoserse el tacto, catálogos de ideas se propagan sobre lo dicho y la responsabilidad como tutelar de la acción.

Quien predica el mayor desapego, en secreto se aferra con más intensidad a la trampa y su estabilidad baila en la punta de una aguja.

Todo lo que me he negado a ser terminó por envolverme, refunfuño con nostalgias, solo para aceptar que esto nunca tuvo ni pies ni cabeza.

No se vuela sobre la desgracia, se atraviesa a pie, devorando cada ceniza y agradeciendo por las ampollas.