jueves, 26 de febrero de 2015

¿Cuestión de preferencias?

¿Se puede suponer el amor y las sombras en la pared?
¿Vale la pena tomar riesgos a ciegas?
¿Se ilumina mi rostro en la espera?
¿Lo resolveré?

De nuevo la temporada de lluvia me encuentra desprevenida, la humedad cala en los huesos y en las mejillas, he ganado todas las apuestas en el adiós, sin duda alguna el labial se impregnó en los besos en la frente, comienzo a entender la teoría del espacio vacío y la silla, no puedo evitar preguntarme si está o no sucediendo, en las últimas semanas solo recibo flashes de lo que debería hacer.

¿Esta trabajando?
¿En qué?
¿Cuáles son sus proyectos?
¿Por qué no opta por un estilo de vida más sano?

No deseo hacer nada, quiero vivir sin vos, sin ellos, sin las consignas acordes a la edad, cerrar los ojos y caer al abismo, responder a preguntas sobre los próximos caminos errados de preferencia, iluminar mis propias estupideces sin la fobia de la opinión pública, sin trazos perfectamente delineados en la rutina, elevar las expectativas al escándalo.

¿Me acompañas? 

miércoles, 25 de febrero de 2015

Vengaza

Estaba escrito "al lugar al que has sido feliz, es mejor que no trates nunca de regresar" cifrado en código en una vieja canción, me gusta desafiar la suerte maldita de antiguos caminos calzados por tus pies, sin mirar un decenio se nos escapó de las manos.
De nuevo los pies me conducen a la puerta del viejo hotel, suspirando nostalgias y exhalando recuerdos próximos a pasar a mejor vida, esta vez hay una sombra además de la mía he reservado la que era nuestra habitación... Veo tu fantasma en la cama, reclinado en la ventana mientras enciende un cigarro con esa mirada tan tuya, tan ajena y profunda, esta tarde vamos a disipar un deseo que cuelga del aire.
Mi alma se aprisiona mientras nos desvestimos ¿qué juego debemos iniciar? La noche de gloria o jugar a fingir amor, de todas formas tengo ventaja, este fue mi terreno durante meses de lluvia y sequía, tal vez esta noche yo sea como vos y él como yo. Cierro los ojos voy en caída vertical a esos brazos ajenos la compra-venta del amor abre sus puertas extasiada por la novedad.

martes, 24 de febrero de 2015

Quisiera sostener su mano una vez más mientras miro estúpidamente al vacío, proyectar dos sombras en la pared en lugar de imaginarlas. Senderos de muerte sobrecogen cada paso, sigo mutando a cada instante pero no me acostumbro a las ausencias cortadas por la falta de respiración y los recuerdos de tierra o cenizas. 
Pensamos bailar un tango fatal pero nadie es más listo que la misma muerte, ahora te has ido, continúo simulando hacer planes, ocupando tus espacios con basura de otros, volcando en consuelo las miradas que no deseo confrontar. "Superar" es la palabra de moda, repica como el sonido de una campana, aturde el pensamiento y reseca la garganta.
Espero lo que no tiene sentido, pero no te preocupes, tengo vocación para las causas perdidas.

jueves, 12 de febrero de 2015

Nosotros

Un silencio se fracturó en sus manos nos hemos dedicado a olvidar lo fundamental para perseguir la existencia vacía de un "nosotros". Una adiós premeditado, pero qué importa ahora, estamos un año más viejos y queriendo jugar a los 20 años.
Sonríes... lo sé, cuando no se puede decir nada y todo carece de sentido, una sonrisa torcida ilumina este callejón, en el ajedrez del deseo volvemos a retirar las fichas para empezar una nueva partida.
¿Cuántas veces hemos perdido el alma?

Romance Clandestino

Se despertó con la sensación de compartir la cama con un extraño, un olor extravagante, desconocido y aperezado se volcaba en los misterios de la noche anterior. Las preguntas brotaron con armonía mientras se servía una taza de café amargo.
¿Estás aquí?
¿Estuviste aquí?
¿Nos encontraremos en la calle?
Tres veces "No" irrumpieron en el silencio, la lluvia que no parecía dar tregua la noche anterior, acalló su voz en ese momento, la orquesta de gemidos imaginarios retumbaban en las cienes y abrían huecos en las paredes del alma, paralizada frente a la ventana deseando que el tiempo ande hacía atrás.
Se había enamorado de un cangrejo, iba y venía a su antojo, si se mantenía muy cerca y en silencio, su cangrejo podía picarla para luego huir, el maratón de juegos tontos se había perdido con los años también el romance, se encontraban con menos frecuencia, cada vez más extraños, presagio de la edad.
Y deseaba decirle mil cosas la mayoría sin sonido cálido, de qué vale gritar en un cementerio, las lápidas solo guardan despojos, en el caso de ellos no se contenía nada, hasta las ausencias eran ajenas y el silencio la tela de sus aventuras, la oportunidad de hablar como lo hacen los demás nunca se dio, entre mensajes cifrados que debían borrarse al instante, las concesiones no eran nobles tampoco el amor falso que insistían en sostener.
De nuevo nos divertimos con preguntas sin respuesta...
¿Me daría algún tipo de señal?
¿Fue en el tiempo correcto?
¿Qué es correcto?
Nada queda en el imaginativo colectivo ni en los extraños de la calle, ni en las tazas porque ya habían sido lavadas, sus huellas digitales se habían desvanecido y el olor de las sábanas solo era nostalgia.