jueves, 21 de mayo de 2015

Apuntes sueltos de una obsesiva

Parte 2

El loquero me miraba con el ceño fruncido en señal de molestia por no lograr concretar mis respuestas. Una carcajada hizo que la tensión de la oficina aumentará, no pretendía burlarme de la situación, sino que mi salvador estaba furioso ¡Qué irónico, me arrastraron al consultorio por mis ataques de ira!
La pésima decoración me daba vértigo, pude notar una mancha de moho que intentaba camuflarse con el tapiz verde levemente descarado en la cornisa, los estantes del frente no reproducían mayor entusiasmo, largas y pesadas tablas de roble, sostenían penosamente cientos de libros con tapaderas avinagradas y curtidas por las nubes de polvo, uno que otro título de autoayuda se encontraba medio sombreado en la parte más olvidada del estante. A la derecha un gran escritorio, al otro lado una pequeña salita.