jueves, 12 de febrero de 2015

Romance Clandestino

Se despertó con la sensación de compartir la cama con un extraño, un olor extravagante, desconocido y aperezado se volcaba en los misterios de la noche anterior. Las preguntas brotaron con armonía mientras se servía una taza de café amargo.
¿Estás aquí?
¿Estuviste aquí?
¿Nos encontraremos en la calle?
Tres veces "No" irrumpieron en el silencio, la lluvia que no parecía dar tregua la noche anterior, acalló su voz en ese momento, la orquesta de gemidos imaginarios retumbaban en las cienes y abrían huecos en las paredes del alma, paralizada frente a la ventana deseando que el tiempo ande hacía atrás.
Se había enamorado de un cangrejo, iba y venía a su antojo, si se mantenía muy cerca y en silencio, su cangrejo podía picarla para luego huir, el maratón de juegos tontos se había perdido con los años también el romance, se encontraban con menos frecuencia, cada vez más extraños, presagio de la edad.
Y deseaba decirle mil cosas la mayoría sin sonido cálido, de qué vale gritar en un cementerio, las lápidas solo guardan despojos, en el caso de ellos no se contenía nada, hasta las ausencias eran ajenas y el silencio la tela de sus aventuras, la oportunidad de hablar como lo hacen los demás nunca se dio, entre mensajes cifrados que debían borrarse al instante, las concesiones no eran nobles tampoco el amor falso que insistían en sostener.
De nuevo nos divertimos con preguntas sin respuesta...
¿Me daría algún tipo de señal?
¿Fue en el tiempo correcto?
¿Qué es correcto?
Nada queda en el imaginativo colectivo ni en los extraños de la calle, ni en las tazas porque ya habían sido lavadas, sus huellas digitales se habían desvanecido y el olor de las sábanas solo era nostalgia.