jueves, 26 de febrero de 2015

¿Cuestión de preferencias?

¿Se puede suponer el amor y las sombras en la pared?
¿Vale la pena tomar riesgos a ciegas?
¿Se ilumina mi rostro en la espera?
¿Lo resolveré?

De nuevo la temporada de lluvia me encuentra desprevenida, la humedad cala en los huesos y en las mejillas, he ganado todas las apuestas en el adiós, sin duda alguna el labial se impregnó en los besos en la frente, comienzo a entender la teoría del espacio vacío y la silla, no puedo evitar preguntarme si está o no sucediendo, en las últimas semanas solo recibo flashes de lo que debería hacer.

¿Esta trabajando?
¿En qué?
¿Cuáles son sus proyectos?
¿Por qué no opta por un estilo de vida más sano?

No deseo hacer nada, quiero vivir sin vos, sin ellos, sin las consignas acordes a la edad, cerrar los ojos y caer al abismo, responder a preguntas sobre los próximos caminos errados de preferencia, iluminar mis propias estupideces sin la fobia de la opinión pública, sin trazos perfectamente delineados en la rutina, elevar las expectativas al escándalo.

¿Me acompañas?