lunes, 12 de enero de 2015

Parte 3. El encuentro

El alma divagó un par de minutos, las personas comenzaron a empujarla, sin saber cómo llegó a la entrada de la estación de tren, su destino final estaba a unas escasas cuadras, las necesarias para no ser contadas, pero de memoria el pasaje se desviste en colores y diversas impresiones.
La hora pactada se abultaba en los minutos, los pasos inciertos iban cerrando el camino, cada  vez más cerca, el corazón galopaba a más allá de lo que los sentidos podían controlar, el mareo... esa sensación tantas veces confundida con el amor y el deseo, el vértigo puede se utilitarista en esta escena.
Lo extraño,quizá solo sea un exceso, la tendencia de los recuerdos es superlativa... en un relato veraz colado de la emoción y el sudor de las sábanas, se debe afrentar con desgano la carencia de romanticismo, es un plano simple, posturas que llevan al éxtasis del cuerpo, más allá de eso no hay nada, el abismo los consume en la tragedia diaria al ir ocultando los rastros.
Se detuvo frente a la puerta.