domingo, 11 de enero de 2015

Parte 2. Camino al encuentro

El calor era fuerte, la calle parecía derretirse, a cada paso se encendía un fuego en su alma, al bajar del tren supo que el destino de la tarde estaba cifrado, volver... esa era la pregunta de siempre. Los brazos anónimos eran buenos pero no superaban esa condición, solo alargaban los espacios huecos del alma. No quiero ir, sí quiero ir, debería ir, esa persona pretende esperarme, pero no es así.