miércoles, 21 de enero de 2015

Comienzo escalando por tus rodillas, hasta detenerme en el punto medio de tu cuerpo. Una corriente de aire, destruye mis deseos de alcanzar tus labios malditos pero angelicales.

Pronto me desplomo a tu lado, sin pensar, mientras las imágenes fluyen de un hemisferio a la nada. Me volteo... ya no estás, solo una fragancia tóxica aún tibia se mece entre mis senos.

El deseo desgarra mi racionalidad
Estúpida vida de paradigmas
Encierro maldito