sábado, 13 de diciembre de 2014

Sin palabras... como mucho de la vida

No se puede retener el aire entre las manos, tampoco dejar de fluir el agua, en casa entre espíritus y amigos imaginarios, vamos comenzando a olvidar y teñir de sepia las últimas frases que siguen sonando en la puerta.

¡Me miras o imagino qué lo haces! Me esfuerzo para culminar en ovaciones el pasado, es el mejor accesorio de tu personalidad, a pesar de estar plagado de despedidas y rencores, es la única parte que deja verte incompleto y accesible... pero sigue siendo un vinculo inexistente entre mi memoria y lo que siempre quise que fueras.

De nuevo nada y volvemos al inicio de esos ciclos traicioneros, pero esta vez me voy primero.