miércoles, 17 de diciembre de 2014

Hielo y piel

En el deshielo del alma desdibujé su sonrisa, ahora que está tan lejos, me parece más perceptible el amor y las viejas cuerdas que araña  el desvelo.

Sobrevivo a base de recuerdos azucarados con caricias imaginarias y el agrio sabor de la despedida. No ha pasado un solo día sin que deje de pensar en el karma, en lo mucho que la cuenta está en mi contra y que me resulta imposible exonerar. Ningún gozo fue promulgado con excelencia, en el fondo se reproducía la realidad, por más que até mis ojos a otro pensar, el sarcasmo saltaba a la frente, entre risas y celebraciones extrañas.

Cierro mis ojos y te sigo viendo, abro los ojos y veo su ausencia, estoy condenada a los extremos hasta la fecha de mi nacimiento debe recordarme mi sufrimiento bajo la estrella de un número irracional, fui traída a este mundo.

Algunas veces siento que esta cerca pero solo son mis interpretaciones malsanas de tiempo y espacio, cómo le explico el vacío, al espejo, en mis cristales las almas dejaron de depurarse, ahora exhalan fragmentos y vidrios oscuros, en este punto recuerdo como se calza la humanidad.

Aunque puedas irte por tu propio camino, deja intermitente la esperanza, para que alumbre de cuando en cuando, para que no pierdas esa costumbre a mí.