martes, 16 de diciembre de 2014

Dos Lunas



Alumbrando día y noche verso sobre una dualidad lunar, atada por el deseo, me aferro a una luna que pinta el cielorraso de miles de estrellas y constelaciones, bajo las sábanas la otra luna mece el mar en quietud y vacío.

Una de las lunas se reproduce en el pentagrama, mientras la otra rellena cada cuerda y brotan de las venas notas de cítara en escalas desenfrenadas hirviendo la sangre, acumulando impulsos para acompasar el vaivén de pelvis y cadera.

Una luna me pertenece la otra es esquiva, aún conserva la ilusión de terror en su mirada, me induce al vértigo, he de cerrar sus ojos para besar su frente, mientras la otra ha decido seguir mis pasos, durante kilómetros en pasos certeros por la ruta errada.

Una de mis lunas me dejó tatuado su olor en cada fibra de mi cabello, en cada centímetro de piel y en cada revuelo de la imaginación, el aroma del café negro envuelve en una nebulosa el anonimato de los cuerpos.