miércoles, 8 de septiembre de 2010

Le recuerdo a alguien, él indudablemente podría ser un antiguo espectro, disfrazado de novedad.
Las caricias pueden ser nuevas, la atmosfera es un retroceso, pues confronta quimeras con otros cuerpos, a años luz de este lugar, otra vida, la continuidad.

Un golpe certero de irreverencia, pues él y ella, piensan en nosotros, así trasladamos un infierno a la luz de la mentira. Me seduce la idea del engaño, amanecer con alguien llena mis venas de adrenalina, en especial si puedo huir de mis sabanas para reinventarme en las tuyas.

Para él, soy un cuerpo, cumple a cabalidad su función biológica, para mí; la trasmigración de las almas.

Para ti, nadie, ni un recuerdo…
Para ella, un error pronto a corregirse.