martes, 28 de septiembre de 2010

Conversación de día

-Hace mucho no aparecías.
-He estado ocupado.
-¡Extraño, las putas no trabajan de día!
-Siempre tan dramática.

El transporte público era su cómplice, le permitía jugar al azar para encontrarse con él, siempre la abordaba en la misma parada casi a la misma hora.

Ese desafía al destino, la seducía hasta atraparla en un laberinto cada jueves en la tarde, su corazón latía más aprisa, su respiración era la de un conejillo atrapado en una trampa…la misma secuencia a pocos metros de la parada.

La temporada de lluvia se aproximaba amenazante.

¿Seguirá viajando a la misma hora?

¿Encontrará compañía?

Tales pensamientos culminaron en fiebre, pesadillas y horror.

Una muerte aparece en el delirio.