viernes, 17 de septiembre de 2010

Conducirse sin sentido, ejercita mi parte mítica… de pronto puedo ser una serpiente eterna, enrollarme para crear el mundo sumerio, cortar la cabeza de un elefante, revivirla en un cuerpo hermafrodita, al mismo tiempo, crear prosperidad y danzar sobre un loto.

Puedo pretender extrañarte, mis lágrimas pueden convertirse en una larga catarata donde se evapore la persistente racionalidad.

Puedo obsesionarte con las estrellas, obligarte a viajar por los archipiélagos y fundar un observatorio de piedra, forjado en las entrañas de la madre tierra, desterrando tu piel en casa golpe.

Un trance sin traslación solar, no debo quedarme, no eres espuma de mar en un lago de agua dulce.