domingo, 12 de febrero de 2017

El error que conduce al error

El error que conduce al error, por enésima vez reflejado en la cara pesimista del espejo. Sin remanentes de vida conjunta o simple advertencia inválida. Anatomía despellejada por pura lucidez, sin derecho a réplica... como siempre.

Es evidente que no queda nada por averiguar, se han pagado todas indulgencias superfluas para que los demás vean que hicimos las pases de forma civilizada, pero el desgano no  se hace esperar en la alcantarilla de los deseos mutuos. Otro viaje sin retorno y miles de culpas se van pegando a las millas que comienzan a separarnos. Ya ni el ave de mal agüero hace gracia.

Los caminos lejos de la cama parecen más sensatos y aderezar la incomodidad de la esperanza por el apego, con cafés fríos en tardes calurosas. Ese es el bochorno que nos dejó el hábito a nosotros, una sin razón de apego que nunca se ha identificado con el amor. Porque es todo menos eso, ni siquiera los amigos lograron tomar bando. La batalla nunca inició solo un polvorín sin sentido recurrente cada año impar.



martes, 24 de enero de 2017

Año Nuevo

He cazado todos los demonios necesarios, mientras disparas dardos.
El oráculo ha vomitado 13 muchas veces...
Si me buscas, sabes dónde encontrarme

Los encuentros aleatorios solo suman nulidad
Sabes que el amor, no es suficiente para hacer nada
Todo es particular y va feneciendo en sus propias macetas.
Aunque me recuerdes.

He decidido blanquear las cenizas en agua
también me has olvidado.
Invoco un recuerdame y otro tras otro

Que el equinoccio se detenga
Y el sol retroceda en mi agonía
Solo por un instante, que se rediman todas las llamas
Y te veas forzado a recordarme.

No queda piel por  roer.
Y ya no tenga miedo de ti.
No hay juramentos al final.
Y la vertiente de los sueños se ha desangrado,
ya no me  fío.

domingo, 27 de noviembre de 2016

Regresar

La piel de porcelana se enfría durante los largos reposos del invierno.

No hay movimientos adversos y las presas descansan acunando la modorra de sus propios suspiros.

El sexo se cristaliza a la espera del calor de los nómadas que intentan aparcar sus tiendas durante las lunas del nuevo año.

En las sombras las doncellas practican miradas encantadoras en sus propios espejos sin reflejo.

Mutan las esperanzas, se nutren los caminos al corazón, se blanquean las sabanas y la espera no se agota.

Nada muere solo la hora del sueño y el día inicia de nuevo, despejando el pensamiento se vuelve agrio.

lunes, 14 de noviembre de 2016

Sin Alas

La vida se pasa de puta, a veces... Escarbar entre recuerdos y toneladas de libros u hojas sueltas no siempre genera un beneficio.

Aquello que pretendías olvidar se estrella con tu pie. Impacta reconocer el trozo de residuos apolillados antes venerado como deidad. 

Todos los tesoros se desgranan en basura, un año más de edad, uno que inicia siendo asertiva, dejando atrás el séquito de siempre, para experimentar una soledad más pura.

El día que la personalidad suma en menos uno, sin luchas funestas con el mundo. Solo sosteniendo la respiración y te das cuenta que ya superaste todo. Entonces toda la pasión absurda se ha desvanecido y te vuelves aburrida como el tráfico predecible de la hora pico.

Sin desamores por seguir, sin rencor por las despedidas, sin la ira de los encuentros fortuitos. Sin el diablo a cuestas marcando la procesión.

No quedan personajes por matar pero la historia sigue sin acabar, el alivio viene como lluvia de malos pensamientos. Queda un personaje por conquistar, un número por marcar a discreción de la sensatez y la ruleta se ha puesto a andar de nuevo.

martes, 4 de octubre de 2016

Ella

Ella vivía de fantasías y camas conquistadas en una noche de tragos, todo le parecía divertido. Era dura como el acero pero con la voluntad maleable.

Siempre rodeada de un séquito dispuesto a encaramarse en la fiesta, nadie tomaba más que ella. Se llevo a un par de chicas por delante, exponiendo su falta de carisma y la burda imitación. Era la reina del desastre y del vómito después de las 2 am.

La ronda se alarga y la gente desaparece, de nuevo sola consigo mismo, la parte más tenebrosa de su existencia, el espejo no miente: solo una chiquilla huérfana jugando de mujer fatal, las arrugas escalaban los ojos de forma prematura, la piel se asomaba a la textura del pergamino y el corazón cada vez más hueco, lleno de mentiras solidificadas. ¡Todo un encanto!

Las hadas de la noche no se pueden ver de día, sin maquillaje y en plena sobriedad, asustan, poseen la suficiente capacidad de atrofiar cualquier deseo sexual.

Todos los cantineros la reconocen. Tiene su propio palco privado en la barra, donde se lanza a embaucar a inocentes con la finalidad de pagarle la nueva parranda. Se irá con uno o dos... pero nunca cobra.

Una mañana se despertó con la cabeza revuelta, en un lugar desconocido, con un tipo que la miraba con ojos fríos y ausentes, mientras el otro terminaba de suturar sus costados. No sintió el hielo, tampoco la puerta cuando se cerró.


lunes, 3 de octubre de 2016

Contaré lo que sé de ti

Arrugas el ceño cuando tomas café, siempre atareado con la agenda llena. Con mil sueños atorados entre el hacer y pensar cómo hacerlos.

Nos sumergimos en la corriente sin dejar el salvavidas de realidad, por eso nunca nos preocupamos de verdad por el otro. No fingimos, solo que nunca aprendimos a estar listos para nadar en ese psedo-amor que pretendimos sentir.

Para la gente nunca existimos como un conjunto único, fuimos esa "X" o una constante que no se pudo despejar de la ecuación. Tampoco inundamos los bares con la depresión, definitivamente no alcanzó para eso.

El complejo de complacer a los demás nos traicionó, ni ese esfuerzo obligatorio nos propuso llenar espacios. Es posible que la incomodidad por el tumulto de gente nos haga recordar algo, aunque no sea precisamente a nosotros. Porque la felicidad es más irreal que todo lo vivido.

domingo, 2 de octubre de 2016

Así quiero...

La idea del rechazo es en extremo compleja, induce a cuestionar sobre las propias acciones, de la mano comienza a descoserse el tacto, catálogos de ideas se propagan sobre lo dicho y la responsabilidad como tutelar de la acción.

Quien predica el mayor desapego, en secreto se aferra con más intensidad a la trampa y su estabilidad baila en la punta de una aguja.

Todo lo que me he negado a ser terminó por envolverme, refunfuño con nostalgias, solo para aceptar que esto nunca tuvo ni pies ni cabeza.

No se vuela sobre la desgracia, se atraviesa a pie, devorando cada ceniza y agradeciendo por las ampollas.